52. Un corte no es el borde
Por Roberto Juarroz
Un corte no es el borde
de un cuerpo en el espacio,
ni el abismo que se abre
al final de una distancia,
ni la función de un filo contra algo,
ni el ejercicio de lo trunco.
Un corte es el infinito interrumpido,
el fracaso ancestral del infinito,
la fijeza para siempre de algo,
la antifigura del amor,
la forma práctica de la nada.
Un corte es el diafragma
que controla este pulso
que vaga sin misión entre los astros.
Un corte es como un ceño que se frunce
para alisarse en el vacío.
Un corte es un infinito
roto en otro infinito.
30. El mecanismo de la escritura
Por Roberto Juarroz
El mecanismo de la escritura
se desarticula a último momento
y la letra no salta hasta el pensamiento.
Necesitamos una letra que no necesite saltar,
que se escriba en otro espacio
y con el gesto que se abandona antes de la escritura.
Necesitamos un espacio que se vaya de adentro a adentro,
una letra simultánea de ese espacio,
una escritura del pensar.
16. Ir hasta el extremo es quedarse sin lugar
Por Roberto Juarroz
Ir hasta el extremo es quedarse sin lugar,
porque el extremo no es un lugar,
y quien fue al extremo
no puede ya retroceder.
Ir hasta el extremo consiste precisamente
en hallar la imposibilidad del regreso.
O quizá tan sólo
La imposibilidad.
Y lo imposible no necesita lugar.
34. Callar en algún sitio de uno mismo
Por Roberto Juarroz
Callar en algún sitio de uno mismo
y callar en algún sitio de otro,
para que el amor no cambie de nombre.
Y callar también
donde ya no hay más sitio.
18. Tú no tienes nombre
Por Roberto Juarroz
Tú no tienes nombre.
Tal vez nada lo tenga.
Pero hay tanto humo repartido en el mundo,
tanta lluvia inmóvil,
tanto hombre que no puede nacer,
tanto llanto horizontal,
tanto cementerio arrinconado,
tanta ropa muerta
y la soledad ocupa tanta gente,
que el nombre que no tienes me acompaña
y el nombre que nada tiene crea un sitio
en donde está de más la soledad.






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