___________________ Algunos Escritos ____________________

la mosca y la sopa

Posted in Prosa, Solari by Martín Kaissa on 25 agosto 2008

Por Carlos Solari

 

Tratando de lucirse, un chancho puede comer jamón (siempre revelamos a lo que estamos sometidos).

La mosca esta en la sopa. Aceptémoslo.
Sentados a la mesa servida están nuestros héroes. Esos tres bombones que creen que arman un gran cacao. Esos que han ganado reputación gracias a los papeles duros y son muñecos vudú de ésta sociedad-espectáculo.
El primero de los comensales rechaza de pleno el plato. El segundo quita la mosca del plato y toma la sopa. El tercero exprime la mosca dentro del plato hasta la última gotita y luego come con fruición. Mientras tanto, lenta, muy lentamente, se les mete la muerte por donde los monos se meten la manzana.

Queridos amigos, la franela no es como la gamuza. Puede que alguna de éstas noches no nos encontremos aquí ya. Puede ser cualquiera de nosotros el que se va al pasado. Allí, un chimpancé viejito atiza el fogón, se llama Adán y es tu gran papito. Ese mono que ríe, despacito, en la oscuridad.
Allí, y para siempre, aprendimos que ciertos fuegos no se encienden frotando dos palitos.

 

Lobo suelto, cordero atado

Posted in Prosa, Solari by Martín Kaissa on 23 febrero 2008

Por Carlos Solari

 

En el principio fue la compasión y el principio es la mitad de todo.
A partir de entonces ciertas mentiras dieron vergüenza.

Sucedió así: Una gloria mucosa cayo del cielo y allí donde cayo se alzaron la carne del lobo y la del gemelo enrulado con hechuras de cosa humana. Sobre esta tierra mansa reino, entonces el germen verdadero de la muerte con la dulce sangre en sus fauces.
Desde ese momento el nuevo diablo fue seductor solo para la inocencia y vistió la piel del lobo diciendo: Corderito, soy el miedo que te muerde cuando la muerte baila sobre tus cuadriles perfumados. Cuando olfatea tu carne tibia de fetiche, de ídolo adorado que no beso la cola del primer satán, por que nunca dejo de recordar que el sufrido viejo también fue un ángel.

Corderito… no es bueno mantener al lobo hambriento (terminaras con el corazón en la boca te lo digo yo, ji-ji). Vos, Corderito, multiplicaste la crueldad durante milenios.
No tuviste compasión. No hiciste uso del movimiento del alma que nos hace sensibles al mal que padecen los demás. Querido corderito… a partir de ahora perderás tu inocencia,
pero no temas, la perdida de la inocencia traerá belleza a tus ojos. Recién ahora podrás mirar la naturaleza con melancolía. Este lobo hechicero que soy, subirá al cielo consumido por tus palabras.

Te dejare las sobras, y aunque es verdad que hay un mundo en ellas, ascenderé con la esperanza de que no te pruebes la piel que yo gaste.
Porque… Querido corderito… Aquí es el mas allá!

 

Siempre tuyo.
Lupus el Lobo

PD: El próximo diluvio te vuelvo a ver.

 

Lobo suelto, cordero atado II

Posted in Prosa, Solari by Martín Kaissa on 23 febrero 2008

Por Carlos Solari

 

Lupus, Viejo amigo.

 

Ay! Si todo ese amor hubiese sido cierto… todas esas visiones…
¡cómo nos gustaban esas naves! ¡Cómo nos gustaban!

 

Auguraste que mi estrella se volvería un lugar inhabitable. Hiciste de todo por desengañarme, pero tu lengua es una vieja amiga mia. Me dijo más.
Recuerdo una noche en el Gran Restaurant de la naturaleza. Una noche de tierra llena en la luna. Aquella cuando mi cuerpo para vos cruzó la línea y murió a carcajada limpia.
Una noche más donde mi padre en los cielos se merendó a tu padre en los cielos y el cordero fue lobo del lobo.

Querido Lupus. Caballero Magistral, no es que vos no me gustes, no me gusta tu trabajo ¡Un coloso goloso cometiendo brujerías de bebito!
La violencia que añoras regresara en cuanto el nuevo Satán encuentre pareja… y será, quizás, la última pulsión de esta vida. Es fácil reconocer en vos los cromosomas del éxito, pero conmigo se da una rara paradoja:
Pienso para mi Bah total el oficio de dios es perdonar.
-Y me coloco mi virgo de descarne. O sea, si sobrevivo ya no soy ni un cordero. Y así me veo más de una vez, amargado como el culo de un pepino, envidiando el quilombete que voz estelarizás. No quisiera que sufrieras mi pasión ni por una sola noche.

 

Hasta pronto, querido amigo.

Perdido por Perdido
Rulo, el Cordero

PD: Dame pan y dime tonto.

 

¿Cuanto te pagan por izar la bandera?

Posted in Prosa, Solari by Martín Kaissa on 20 diciembre 2007

Por Carlos Solari

 

Somos el miedo de los gobiernos que mienten en nombre de la verdad.

El miedo del poder militar, económico y jurídico que impide la comunicación humana de pueblo a pueblo. Somos el miedo de la soberanía de los piratas del mundo que mutilan el estado de ánimo e impiden las emociones reveladoras.

Somos el miedo del poder de los déspotas que reside en mecanismos impersonales. El miedo de las estructuras burocráticas que desalientan las conductas exploratorias. El miedo de las grandes fortunas que se robaron de los derechos naturales.

El miedo de los centros de poder que amenazan con la destrucción total. El de esos varones sensatos y “prácticos” que desean dejar su huella en la historia y creen solamente en lo que pueden forzar y controlar. Somos el miedo de quienes nos adiestran a ser corteses cuando alguna institución nos pisotea.

El miedo de quienes temen a los cambios pues su status depende de la rutina y del tiempo de otras personas. El miedo de las tecnologías caprichosas que nos obligan a valorarlas adoptando siempre sus supuestos básicos.

Somos el viejísimo miedo agazapado en todos los rincones del Imperio y estamos encantados

¡encantados!.

 

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