___________________ Algunos Escritos ____________________

Tristeza não tem fim

Posted in Symns by Martín Kaissa on 26 abril 2010

Por Enrique symns

 

Me despido de mí mismo y de mis amigos en el mundo que se termina y en el que hemos quedado sin consuelo posible, atrapados por la milenaria mecánica de la adaptación forzosa. Y me doy la bienvenida a mí y a mis amigos en este nuevo mundo al que hemos llegado, porque con él hemos partido.
Brindo por nuestros fuegos, por los libretos que se están quemando. Y soplo dentro del viento de todos nuestros soplos para que las cenizas del guión desaparezcan en el olvido.

 

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El dolor del tiempo

Posted in Prosa, Symns by Martín Kaissa on 28 diciembre 2008

Por Enrique symns

 

Cerca de Ingeniero Ledesma, en una población de indios matacos, había un animal muy peculiar: un ganso al que los indios bautizaron con el nombre de Pancho. Pancho era el líder de la gansada, pero lo curioso es que Pancho no sabía que era un ganso. Se enfrentaba a los hombres como si fuera un hombre y charlaba con ellos en su incomprensible idioma. Cierta vez entró un puma, que atravesó el alambrado empujado por el hambre y con la intención de comerse dos o tres gansos. Pancho salió a enfrentarlo con toda la actitud de un puma. Durante unos segundos el puma estuvo casi convencido de que Pancho era un animal peligroso, hasta que finalmente lo mató.

Todo pasado condena, indudablemente, a una identidad. ¿Y qué es la identidad sino la noción de los límites? El árbol nunca saldrá caminando, el tigre nunca cantará como los jilgueros, los canguros nunca volarán sobre la Torre Eiffel. El pasado tiene como finalidad fijar los límites del futuro, y el famoso mecanismo evolutivo no es más que una continua castración de la imaginación individual por parte de esa extraña dictadura legislativa de la naturaleza.

No por nada todas las conspiraciones y complots de la historia fueron montados sobre el pasado no vivido de los individuos. La historia del “antes de que nacieras” es un invento continuamente modificado, según las alternativas de la conciencia de los acumuladores circunstanciales del poder. Se somete al individuo desde el pasado de su historia individual, grupal e histórica. La domesticación del espíritu nace ante el primer reconocimiento de la necesidad de la espera.

Es curioso observar que todos los mitos occidentales del origen religioso del universo nos traen el recuerdo de un dolor inicial y de una culpa de la especie, que nos incluye por el solo hecho de haber nacido. El famoso amor a las tradiciones, el respeto a las raíces, las reivindicaciones del ser nacional… No son más que forzamientos voluntarios para que regresemos a puntos del tiempo y del espacio donde jamás hemos estado. La cultura que es transmitida principalmente a través del código de la palabra tiene como función primordial recordarnos falsas memorias de una vida que jamás tuvimos.

La falsedad no consiste en que algo haya sucedido o no sino que no nos ha sucedido de ninguna manera a nosotros. No nos sucedió nada de lo que les sucedió a nuestros abuelos, ni mucho menos a los cristianos perseguidos en Roma, ni a los monos que correteaban alegremente por las cuevas de la tierra hace millones de años.

El dolor del pasado es ineludible, ya que la función de ese código tiene un comportamiento mecánico en el cerebro. Y el cerebro, como un verdadero pulpo, atraviesa todo el tejido nervioso del universo, sensibilizando el estar de las cosas con los continuos recuerdos de miedos, sopores, aturdimientos, fracasos y obsesiones. Es imposible olvidar, sólo es posible ser olvidado.

Pero nadie está midiendo el fracaso o el triunfo de las cosas. Nadie podrá superar esos diez segundos maravillosos en que el ganso Pancho logró convencer al puma de lo imposible. Y junto al puma, el universo entero se olvidó de las leyes que lo sometían.

 

Dulce

Posted in Prosa, Symns by Martín Kaissa on 20 agosto 2008

Por Enrique symns

 

Yo no sé lo que es querer. Sé lo que es dar un abrazo y sentir o hacer sentir. Pero ya no hay amor, ni existen las damas. Las mujeres no quieren ser mujeres, no se comportan como damas. Ahora quieren ser amigos. A mí también me pasa. No me dan ganas de hacer sexo con los hombres. Fui con un chico a un lugar para vernos desnudos y le dije: “ninguna, loco, ninguna”. Pero me da asco esa cosa larga que tienen entre las piernas. Me gustan las caricias y los besitos pero hasta ahí. Me molesta tener trece años porque los demás me lo hacen sentir. A mí nunca me pasa nada malo, ando en la calle o duermo en la playa y estoy controlando siempre lo que pasa. Siempre sé qué quieren los demás, en qué están pensando. A mí lo que me pasa es que no tengo nada para hacer. El colegio me aburre. Pero soy feliz así. Yo experimento cosas, aprendo de la gente y la gente aprende de mí. Cada tanto me tropiezo con enamorarme de alguien. NO lo busco, viene. Veo a un chico, como Francisco, lo miro y digo: “¡Quién es ese hombre, me quiero matar!” Pero todo el mundo piensa en el romance, nadie piensa en la amistad. A mí la gente no me gusta, me quieren cambiar o no me respetan. A mí nadie va a venir a decirme que las cosas son así o de otra manera. Yo soy así, es mi manera de ser y nadie la va a cambiar. Te soy sincera, creo que pienso más en mí que en los demás. No debe ser muy copado pero es así. Si yo quiero que me quieran tengo que lograr querer a la gente. Pero no me sale. Querer no es como cantar o bailar. A mí cantar o bailar me sale o tocar o besar. Pero querer es un trabajo, un aburrimiento.

 

[Dulce tiene trece años y vive en Villa Gesell. Extraído de un número de la revista Cerdos y Peces.]

 

Invitación al abismo

Posted in Prosa, Symns by Martín Kaissa on 17 julio 2008

Por Enrique symns

 

El corazón del universo late aquí donde, por suerte, todo está perdido. Aquí la guerra ha terminado y el guerrero vencido puede descansar. Aquí la sabiduría no existe y el sabio puede ignorar. Aquí el amor s una carta que las miradas jamás se escriben. Aquí podés abandonar tu libreto porque el teatro está vacío. Aquí podés hacer dormir tus planes porque el vacío ilumina lo único que hay: nada.
Hace veinte mil millones de años que esto es así. El sistema solar es un campo de concentración nazi donde los planetas circulan atrapados por los grilletes de sus órbitas. Y el primer pez fue un asesino en cuanto tuvo hambre.
Estás aquí, donde todo te resulta gratis porque el sol se quema a sí mismo como un bonzo que se suicida por tristeza. Donde las sonrisas siempre terminan en puñaladas. Donde la noche miedosa deja corretear el misterio hasta que la maldición del día lo ilumina con sus preguntas.
Aquí, donde los locos han esposado esposas al esposo, donde han madreado hijos para padrearlos, donde envejecen niños para que adulteen; en este colegio de atrasados mentales, donde el ángel aprende a leer y escribir las leyes que prohíben volar.
Aquí, amigo, donde compartimos lo que nos robamos, donde mentimos lo que ignoramos. Hacia aquí venimos. Donde no esperamos a nadie ni nadie nos vendrá a buscar.
Aquí, donde vos sos el único brillo que nadie podrá percibir.

 

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Un brindis de piratas

Posted in Prosa, Symns by Martín Kaissa on 26 diciembre 2007

Por Enrique symns

 

Los viajeros sólo desean llegar y partir de los puertos, nunca permanecer. En los puertos, la vida es una aburrida parodia. Hay pianistas, payasos y toda clase de inventos para entretener a los que viajan. Hay amores para acompañar la soledad y juegos dramáticos para perder el tiempo.

Al atardecer de los sueños, el marino siempre se asoma a esa mágica sensación de que la vida empieza al borde del abismo que separa los mundos. El mundo de los muertos que parece vivir y el mundo de los vivos que simulan estar muertos.

La aventura es más allá, en el Mar de Nunca Jamás, donde Alguien nunca se olvida que es Nadie. Al marino no le interesan las noticias que circulan en la Tierra de Siempre. En esa tierra, la realidad son modas que el tesorero acumula en los cofres de la ausencia.

Todos los días nos vemos obligados a escoger entre ser el guerrero-pirata-loco-extraterrestre o ser el lame-mocos que solo quiere casarse-escribir el libro-alquilar el depto-comprar marihuana para llenar de escombros su vacío.

Es más cómodo viajar en sillas de ruedas en la autopista de las emociones controladas. Es más cómodo que andar rengueando por caminos desconocidos. Es mas cómodo internarse en el asilo de las costumbres que seguir recorriendo nuestro miedo a la oscuridad.

Este 31 de diciembre, uno de esos días en que el gris de la ausencia alcanza su mayor brillantes, quizá sea bueno asomarse nuevamente a esa peligrosa escollera. Por eso voy a brindar con ustedes, mis amigos, para que esa noche nos encontremos en el espacio imaginario de nuestros sueños.

Brindo por todos aquellos que insisten en desconocer el misterio de la existencia. Por que en el brindis cierren los ojos y que al volver a abrirlos el escenario sea otro y la obra maravillosa.

Brindo por los intrépidos que hoy están tristes, por los vagabundos que se creen perdidos, por los rebeldes que están resignados, por los perseguidos que tímidamente poseen el secreto. Que se cumplan sus peores propósitos. Que gocen el peor momento. Que sigan siendo polizones ocultos entre los pliegues de la pesadilla colectiva. Que nunca los encuentren, que siempre lleguen a tiempo o que no exista el tiempo, para que puedan llegar.

Brindo por mis invisibles amigos, los que saben que no saben, los que deseando vivir, viven simplemente deseando.

Que funden su reino, que encuentren su magia, que hagan la fiesta, que nunca se pierdan.

Y de no ser así, que el mundo se pudra en el infierno que nos sugieren.

 

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